Próxima audiencia en el Tribunal Supremo italiano sobre la ciudadanía por ascendencia
Próxima audiencia en el Tribunal Supremo italiano sobre la ciudadanía por ascendencia

Se acerca un momento histórico para miles de familias que desean obtener la nacionalidad italiana por descendencia. El Tribunal Supremo de Italia, la Corte di Cassazione, se prepara para emitir una sentencia unificadora que podría redefinir cómo se reconoce y conserva la ciudadanía a través de las generaciones.
Prevista inicialmente para el 13 de enero de 2026 a las 10.00 horas en el Aula Magna del Tribunal Supremo en Roma, la vista ante las Sezioni Unite (Secciones Unidas) se ha aplazado hasta finales del invierno o principios de la primavera de 2026. La nueva fecha aún está por determinar. Cuando se celebre la vista, esta sentencia del Tribunal Supremo italiano sobre la ciudadanía abordará dos cuestiones vitales que marcarán el futuro de innumerables descendientes de emigrantes italianos.
Los casos ante las Secciones Unidas
Los Sezioni Unite examinarán dos recursos conexos -los asuntos nº 18354/2024 y nº 18357/2024-, ambos relativos a descendientes de italianos que emigraron al extranjero, incluido Estados Unidos. A las familias de los recurrentes se les denegó el reconocimiento de la ciudadanía basándose en interpretaciones históricas de la ley de nacionalidad italiana. Al unir estos casos, el Tribunal pretende establecer un principio de derecho que sirva de guía a los tribunales inferiores y unifique las decisiones futuras.
La cuestión es si la nueva reforma de la ciudadanía italiana, promulgada como Decreto-Ley 36/2025 (convertido en Ley 74/2025), puede aplicarse retroactivamente a reclamaciones anteriores, y si determinadas personas han perdido realmente la ciudadanía italiana.
Primera pregunta: ¿Puede aplicarse la nueva ley con carácter retroactivo?
La primera cuestión, y la más acuciante, se refiere a la aplicación retroactiva de la Ley 74/2025. La reforma introdujo nuevos límites al ius sanguinis (ciudadanía por descendencia), exigiendo la prueba de una "conexión genuina" con Italia y estableciendo condiciones para el reconocimiento cuando una persona había nacido en el extranjero y ya poseía otra nacionalidad.
La Corte di Cassazione debe decidir si esta ley se aplica a:
- Las solicitudes presentadas antes del 28 de marzo de 2025, fecha de entrada en vigor de la ley.
- Personas ya nacidas con arreglo a las normas de ciudadanía anteriores, más generosas.
Si el Tribunal permite la aplicación retroactiva, incluso las familias que presentaron la solicitud antes de la reforma podrían perder el derecho. Pero si el Tribunal dictamina que la retroactividad vulnera la seguridad jurídica o la igualdad, los casos anteriores podrían seguir rigiéndose por la ley anterior, preservando los derechos de miles de personas cuyas solicitudes siguen pendientes en consulados y tribunales de todo el mundo.
Segunda cuestión: Pérdida de la nacionalidad de los hijos menores de edad
La segunda cuestión se refiere al apartado 2 del artículo 12 de la Ley 555/1912, una norma de principios del siglo XX que declaraba que un hijo menor perdía automáticamente la ciudadanía italiana cuando uno de sus progenitores se naturalizaba en otro país. Durante décadas, esta disposición se ha utilizado para denegar el reconocimiento a descendientes cuyos antepasados obtuvieron la ciudadanía de Estados Unidos u otros países cuando sus hijos aún eran menores de edad.
La sentencia sobre la nacionalidad italiana determinará si dicha pérdida puede producirse realmente sin el consentimiento del menor. Estudiosos del derecho y opiniones recientes de los tribunales sostienen que la pérdida automática de la nacionalidad contradice los principios constitucionales modernos, especialmente la idea de que la ciudadanía no puede retirarse sin la voluntad de una persona.
Si la Corte di Cassazione le da la razón, podría anular una interpretación centenaria, abriendo una vía de reconocimiento a muchas familias anteriormente excluidas en virtud de la norma de la "pérdida menor".
El principio básico en juego
En el fondo de ambas cuestiones subyace una creencia fundamental: la ciudadanía es un derecho personal, no un privilegio concedido o revocado por fuerzas externas. La Corte di Cassazione debe determinar si la legislación italiana en materia de ciudadanía se ajusta a las garantías constitucionales de igualdad y seguridad jurídica.
En la práctica, esto significa preguntarse si Italia puede crear "clases diferentes" de descendientes -a los que se reconoce la nacionalidad y a los que se deniega- en función de la fecha de presentación de la solicitud o de las decisiones tomadas por uno de los progenitores hace décadas. Muchos juristas sostienen que tales distinciones socavan el concepto de nacionalidad compartida.
El debate se hace eco de la sentencia nº 142/2025 del Tribunal Constitucional italiano, que se negó a anular la Ley 74/2025 pero reafirmó que cualquier limitación de la ciudadanía italiana por ascendencia debe respetar el principio de equidad. La próxima sentencia del Tribunal Supremo italiano sobre ciudadanía decidirá ahora cómo se aplica ese principio en los casos cotidianos.

Por qué es importante esta audiencia
Los Sezioni Unite son la máxima autoridad italiana en materia de interpretación jurídica. Una vez emitida, su sentencia normalizará la aplicación del ius sanguinis en todo el país, influyendo en el modo en que las autoridades locales tramitan miles de solicitudes pendientes.
Para las familias en el extranjero, el resultado podría determinar si el reconocimiento de la ciudadanía sigue abierto a quienes tienen ascendencia italiana o se limita a un grupo más reducido con vínculos más estrechos y recientes con Italia. Lo que está en juego es enorme: el reconocimiento de la ciudadanía italiana por ascendencia conlleva el acceso a los derechos de la Unión Europea, la posibilidad de vivir y trabajar libremente en toda Europa y la oportunidad de transmitir la ciudadanía a las generaciones futuras.
Lo que sucede a continuación
Estos casos llegaron a Sezioni Unite después de que el Tribunal Supremo los identificara en julio de 2025 como cuestiones de "importancia excepcional". La sentencia unida, cuando llegue, sentará un precedente que todos los tribunales y oficinas administrativas deberán seguir.
Hasta que se haga pública esa decisión, siguen vigentes las normas de la Ley 74/2025. Los solicitantes deben seguir presentando documentación genealógica detallada y, en muchos casos, demostrar una conexión genuina con Italia a través de la residencia familiar, lazos culturales o un linaje exclusivamente italiano. Las circulares del Ministerio del Interior y las directrices consulares siguen rigiendo las solicitudes actuales.
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Descargo de responsabilidad: Este artículo resume la actualidad de la próxima vista del Tribunal Supremo italiano sobre la ley de ciudadanía. Las interpretaciones jurídicas y las prácticas administrativas pueden cambiar a medida que se emitan nuevas sentencias y circulares.
